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Opinión: A veces la ciencia logra aproximarse al sentido común

Por James Morris, Director Ejecutivo del PMA

ROMA. (1 de diciembre de 2006) -En ciertas ocasiones, las recetas médicas están acompañadas de una instrucción de tomar el medicamento con el estómago lleno. Los médicos usualmente aconsejan a sus pacientes que tengan cuidado con su dieta a medida que se van recuperando de su enfermedad. Es sentido común.

Hasta hace muy poco, sin embargo, los países donantes han invertido millardos de dólares en la compra de anti-retrovirales y otros medicamentos para contrarrestar el creciente impacto del SIDA en África, Asia y América Latina, sin pensar siquiera un momento en la nutrición.

Un estudio recientemente publicado en
HIV Medicine*
reveló que el tratar a pacientes de SIDA que están desnutridos puede ser fatal. El estudio, llevado a cabo en Singapur, concluyó que los pacientes que inician su terapia anti-retroviral mientras están desnutridos son 6 veces más propensos a morir que aquellos pacientes que están bien nutridos.

De acuerdo con el estudio, ello se debe a que la malnutrición reduce la capacidad del paciente de absorber la potente terapia anti-retroviral y lo deja en condiciones que no le permiten beneficiarse del medicamento que salvaría su vida. Para los individuos que padecen malnutrición es también difícil lidiar con los efectos secundarios tan debilitantes de la terapia y puede que les tome más tiempo recuperar la inmunidad de su cuerpo ante las enfermedades.

No hay médico en el mundo desarrollado que le suministraría tratamiento para el SIDA a un paciente sin asegurarse de que estuviese lo suficientemente bien nutrido como para resistir los efectos secundarios y absorber los medicamentos. Lamentablemente algunos de los países más afectados por el SIDA tienen también algunas de las más altas tasas de malnutrición y deficiencia de micronutrientes. Las personas tenían hambre aún antes de ser sero-positivos por SIDA.

El estudio recomienda la aplicación del mismo remedio que los médicos en el mundo en desarrollo han venido reclamando desde hace mucho tiempo: se le debe brindar apoyo nutricional a los pacientes desnutridos antes de iniciar su tratamiento.

En países como Kenia, Malawi y Haití, el Programa Mundial de Alimentos está ayudando a garantizar que las personas pobres que padecen hambre y tienen SIDA reciban los alimentos que necesitan para aprovechar al máximo la costosa terapia anti-retroviral. Las raciones varían, pero incluyen alimentos básicos preparados y fortificados con vitaminas y minerales, harina de trigo o maíz, frijoles y aceite.

A diferencia de las drogas anti-retrovirales, que se requerirán de por vida, las personas no necesitarán ayuda alimentaria para siempre porque, tan solo al cabo de seis meses de recibir raciones alimenticias, los pacientes pueden recobrar sus fuerzas y retornar a sus actividades.

Así lo confirma el Dr. Joseph Mamlin, director de campo en una clínica de SIDA en Kenia: "Les suministramos los medicamentos, alimentamos también a la familia y posteriormente logran recobrar peso y vuelven al trabajo que realizaban antes de enfermarse".

Es esencial alimentar a toda la familia y no únicamente al pacienteJames Morris, Director Ejecutivo
Otros médicos indican que las personas en África y Haití sencillamente rehúsan tomar los medicamentos gratuitos a menos que vengan acompañados de alimentos, de modo que hay pocas esperanzas de que sobrevivan sin estas. La seguridad alimentaria no es menos importante que el tratamiento adecuado y las revisiones periódicas.

Es esencial alimentar a toda la familia y no únicamente al paciente. Cuando cae enfermo el jefe del hogar, existe el riesgo de que los demás – especialmente las mujeres y los niños y niñas – se vean forzados a prostituirse para poder comer.

El Programa Mundial de Alimentos estima que aproximadamente un millón, de los 6.6 millones de personas que participarán en programas con anti-retrovirales en el año 2008, necesitarán contar con algún tipo de apoyo nutricional. El costo de asistirlos es de tan solo USD $0.66 por paciente, por día. Es menos de lo que cuesta este periódico.

Financiar los medicamentos anti-retrovirales sin tomar en cuenta los alimentos y la nutrición es el equivalente a pagar una fortuna para arreglar su automóvil, pero no tener dinero para pagar la gasolina.

No podemos permitir que tan arduos esfuerzos por suministrar el tratamiento que salva vidas humanas que padecen de VIH se vean disminuidos por la malnutrición.

*
HIV Medicine es la publicación oficial de la Asociación Británica de VIH y de la Sociedad Clínica Europea del SIDA.