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“Antes, no teníamos comida; teníamos hambre. Ahora sabemos que podemos comer y se lo agradezco.”

Estas palabras son de Aisha. Tiene 16 años y es una refugiada de Boko Haram que vive en un refugio temporal en la región de los Grandes Lagos. Aisha acaba de recoger su tarjeta SIM emitida por el WFP: en los próximos seis meses, la misma le dará acceso a US$84 por mes para alimentos y otros productos básicos.

Aisha es miembro del creciente número de beneficiarios que reciben una transferencia de base monetaria en lugar de alimentos en especie. En los seis años anteriores a 2015, el número de personas asistidas a través del programa transferencias de base monetaria se triplicó hasta llegar a los 9,59 millones. En 2015 las transferencias (excluyendo los costos de implementación) llegaron a los US$680 millones. Casi la mitad de esta suma fue distribuida bajo el Programa de Respuesta Regional de Emergencia para Refugiados Sirios.

"Transferencias de base monetaria" es una expresión global: cubre una variedad de formas a través de las cuales se le proporcionan fondos a individuos y familias para cubrir sus necesidades nutricionales. Estas transferencias pueden adoptar la forma de dinero en efectivo; transferencias bancarias; bonos (cupones/vales), ya sea en papel o electrónicos; u otras plataformas electrónicas, tales como tarjetas SIM especiales o tarjetas de débito.

A veces el dinero puede gastarse libremente; otras veces solamente se puede gastar en artículos pre aprobados o en tiendas minoristas seleccionadas. Dependiendo de las circunstancias, las transferencias pueden ser usadas solas o en forma conjunta con alimentos en especie. Cada situación se analiza para garantizar que la asistencia le llegue al beneficiario a través de los mejores medios posibles (o, efectivamente, la mejor combinación de medios). A pesar de que las transferencias de base monetaria no solucionan todas las situaciones, se ajustan a un número cada vez mayor de ellas. Esto explica el cambio estratégico hacia las transferencias de base monetaria, que ahora cubren más de un cuarto de la cartera de beneficiarios del WFP.

Las ventajas del sistema son variadas:

  • es rápido, eficiente y en general, seguro. Reducen el costo y la complejidad logística de la asistencia alimentaria, las transferencias acortan el camino al alivio del hambre. También le permiten al WFP responder a emergencias casi inmediatamente. Cuando se une este programa a métodos de identificación electrónica tales como NIP de tarjetas de crédito o reconocimiento de iris, las transferencias pueden canalizar adecuadamente asistencia a los más elegibles.
  • Ofrece una mayor diversidad de opciones. Al darle a beneficiarios como Aisha el control sobre sus gastos, las transferencias aumentan la capacidad de acción y la moral de los individuos. También hace que las dietas estén mejor ajustadas nutricionalmente, con canastas de alimentos que están basadas localmente y son apropiadas para la temporada. Se pueden satisfacer necesidades dietarias especiales.
  • Estimula el comercio. Inyectando efectivo en la economía, las transferencias pueden crear un círculo virtuoso de producción y consumo. Esto impulsa el crecimiento y, en entornos relacionados con conflictos, promueve el renacimiento económico. A principios de 2016, como parte de la respuesta del WFP al conflicto sirio, se inyectaron US$1.290 millones en las economías de Egipto, Irak, Líbano y Turquía (así como en la propia Siria).
  • Fortalece las asociaciones con los gobiernos. Cuando se ofrece en forma condicional, las transferencias de base monetaria se pueden vincular con resultados socialmente deseables, tales como mantener a los niños en la escuela o perseverar con el tratamiento del VIH. Esto le permite al WFP apoyar políticas de bienestar nacionales y avanzar objetivos más amplios de desarrollo. En el caso de Aisha y de otros como ella, las transferencias ayudan en forma implícita a empoderar las mujeres y las niñas.

Más allá del rápido crecimiento y las claras ventajas, sin embargo, las transferencias de base monetaria no son apropiadas en todos los contexto. En donde los mercados son disfuncionales o los servicios bancarios no son confiables, los beneficios de las transferencias son limitados. En algunos casos, las transferencias pueden convertirse también un factor de riesgo para la inflación o distorsión del mercado.

Para determinar si las transferencias de base monetaria son apropiadas, el WFP evaluará las condiciones de seguridad, los posibles métodos de suministro, el riesgo de manipulación política del proceso y otras eventualidades. A menudo, cuando se combinan las transferencias con asistencia en especie, se puede concebir una "mezcla inteligente" para maximizar los buenos resultados. Esto puede implicar dividir el tipo de asistencia por generación (por ejemplo, darle una mezcla fortificada de maíz y soja a los niños, y cupones/bonos de alimentos a los padres) o por período del año y según las condiciones del mercado.

Por lo tanto, más que una panacea, se debe considerar a las transferencias de base monetaria como un remedio tropical: poderoso, ya sea por sí solo o en combinación, pero inefectivo o incluso contraproducente en el momento o el lugar equivocado. Año tras año, nuestra comprensión y uso de las mismas se tornan más sofisticados. La colaboración es vital: las transferencias se basan tanto en la cooperación informada de los beneficiarios como Aisha como en acuerdos con una gama de entidades comerciales y sin fines de lucro. El proceso de las transferencias, en otras palabras, gira alrededor de la capacidad del WFP como proveedor de servicios globales y agente de desarrollo.

US$680 millones
La cantidad de transferencias de base monetaria (excluyendo los gastos de ejecución) en 2015
9,59 millones
El número de personas que recibieron transferencias de base monetaria en los 6 años anteriores a 2015
1/4
De la cartera de asistencia alimentaria del WFP se brinda en efectivo

Curso sobre transferencias de base monetaria (en inglés)

Este curso, que inicialmente lo tomaban aquellos funcionarios del WFP que trabajaban en este programa, ya está disponible para usuarios externos y es gratuito. El curso es particularmente relevante para el personal de aquellas organizaciones que trabajan con el WFP y que desean conocer más acerca de la programación o planean ampliar sus propios programas de transferencias de base monetaria.