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La igualdad de género es un prerrequisito para un mundo con hambre cero, para que todas las mujeres, los hombres, niñas y niños puedan ejercer sus derechos humanos, incluyendo el de una alimentación adecuada.

Es por eso que la búsqueda de la igualdad de género y el empoderamiento femenino (Objetivo de Desarrollo Sostenible 5) es clave para cumplir con el mandato del Programa Mundial de Alimentos (WFP). Las crisis humanitarias casi siempre empeoran la inseguridad alimentaria y la desnutrición. Impactando de manera diferente en mujeres, hombres, niñas y niños, también profundizan las desigualdades de género y amenazan con revertir los logros en el desarrollo.

Eliminar las desigualdades entre granjeros y granjeras aumentaría la producción agrícola entre un 2,5 y un 4% en los países en desarrollo, lo cual se traduciría en un 12 a un 17% de reducción del hambre en el mundo o, en otras palabras, habría entre 100 a 150 millones de personas menos con hambre. Tales números ayudan a explicar lo imperativo que es promover la igualdad de género, la cual involucra la provisión de asistencia alimentaria de manera que den un valor igualitario a las mujeres y los hombres a la vez que se respetan sus necesidades particulares.

Para alcanzar la seguridad alimenticia y nutricional de todas las personas sin distinción, las políticas y los programas de asistencia alimentaria deben crear condiciones que hagan avanzar, en lugar de socavar, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Tal empoderamiento es una manera clave de alcanzar la igualdad de género. Conlleva el hecho de que las mujeres tengan la misma capacidad que los hombres de determinar y moldear sus propias vidas mientras contribuyen a las vidas de sus familias, comunidades y sociedades.

En los últimos 20 años, las políticas de género del WFP evolucionaron desde un enfoque centrado en las mujeres a uno dirigido hacia la igualdad de género. En 2015, el 31% de nuestras beneficiarias fueron niñas, el 30% niños, el 21% mujeres y un 18% fueron hombres.

Nuestra política actual refleja el hecho de que un mundo con hambre cero puede alcanzarse solo cuando todos tienen oportunidades iguales, acceso igualitario a los recursos y el mismo poder de decisión en los asuntos relacionados con sus hogares, comunidades y sus sociedades. Establece cuatro objetivos:

  • Asistencia alimentaria adaptada a las diferentes necesidades. Mujeres, hombres, niñas y niños se benefician de los programas de asistencia alimentaria y de actividades que se adaptan a sus diferentes necesidades y capacidades.
  • Participación igualitaria. Las mujeres y los hombres participan de manera igualitaria en el diseño, implementación, control y evaluación de programas de seguridad alimentaria y nutrición y de políticas transformadoras de género.
  • Toma de decisiones por parte de mujeres y niñas. Las mujeres y las niñas han aumentado su poder en la toma de decisiones relacionadas con la seguridad alimentaria y la nutrición en los hogares, las comunidades y las sociedades.
  • Protección de género. La asistencia alimentaria no daña la seguridad, dignidad y la integridad de las mujeres, hombres, niñas y niños que la reciben, y se ofrece de maneras que respeten sus derechos.
4/5 de trabajo
en granjas pequeñas es realizado por mujeres
50%
de las mujeres embarazadas en países en desarrollo sufren de anemia
110.000
mujeres mueren durante el parto cada año