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¿Qué pasaría si pudiéramos mejorar drásticamente la nutrición de los niños en edad escolar y potenciar a las economías locales con una única política? La iniciativa de Alimentos Escolares Cultivados Localmente del Programa Mundial de Alimentos (WFP) intenta hacer exactamente eso.

Este innovador enfoque vincula a los programas de alimentos escolares con los pequeños agricultores locales, para ofrecerles a millones de niños en edad escolar de 46 países alimentos que sean seguros, diversos, nutritivos y, por sobre todo, locales.

Los numerosos beneficios son evidentes. Las escuelas proporcionan los agricultores locales un lugar de partida predecible para sus productos, lo que lleva a un ingreso estable, más inversiones y a un aumento de la productividad. Los niños disfrutan de comidas más saludables y diversas; lo cual hace que sea más probable que sigan yendo a la escuela, les vaya mejor y mejoren su prospecto laboral como adultos. A nivel comunitario, las iniciativas de Alimentos Escolares Cultivados Localmente promueven la educación nutricional y sobre los mejores hábitos alimenticios, y animan a la diversificación de la producción, haciendo énfasis especial en los cultivos locales. A su vez, la participación de la comunidad mejora la sostenibilidad de los programas. 

Con su experiencia en seguridad alimentaria, obtención, logística y comidas escolares, el WFP trabaja con los gobiernos para desarrollar políticas nacionales y estrategias para los programas de Alimentos Escolares Cultivados Localmente, y para diseñar o implementar tales iniciativas directamente donde se necesitan. La contribución a los programas de los productores locales, y los beneficios que se obtienen de los mismos, dependen de los factores específicos de su contexto: el rango de actores involucrados, el tamaño y los objetivos precisos del programa, la cantidad y el tipo de productos alimenticios necesarios y otras variables de compra y contrato. Es por eso que los modelos pueden variar entre distintos países, y a veces dentro de los mismos límites nacionales.

46 países
tienen programas de alimentos escolares cultivados localmente que son apoyados por el WFP

Una solución para cada país

  • Honduras

    En Honduras, donde el trabajo del WFP relacionado con las secuelas del huracán Mitch se transformó en un programa de alimentación escolar que llega a 1,3 millones de niños, el WFP apoya al gobierno en las pruebas e implementación de distintos modelos de alimentos escolares cultivados localmente. La canasta de alimentos usual se complementa con alimentos locales, como vegetales y huevos frescos, que se compran mediante las Cajas Rurales (cooperativas de pequeños agricultores), las Mancomunidades (asociaciones comunitarias), o las escuelas los compran de forma directa.
  • Kenia

    Por otro lado, Kenia desarrolló un programa de alimentos escolares cultivados localmente basado en las transferencias de efectivo. Bajo este modelo, el WFP transfiere efectivo a las cuentas bancarias de las escuelas, para que puedan comprar alimentos frescos de manera local para su menú diario. La cantidad de dinero que reciben las escuelas depende de la tasa de inscripción y la cantidad de días escolares. El modelo tiene una flexibilidad integrada que permite elegir el producto a comprar, cuándo comprarlo y en qué cantidad. Los comités escolares obtienen los alimentos, en los se representa a los profesores, los padres y los miembros de la comunidad: esto asegura la responsabilidad y transparencia, y reduce el mal manejo del efectivo o los alimentos.
  • Haití

    En Haití, el WFP trabaja de manera directa con el gobierno para desarrollar la base de un programa de alimentos escolares propiedad de la nación, vinculado con la producción agrícola local. En octubre de 2015, con el apoyo de Brasil, el WFP lanzó un programa de alimentos escolares cultivados localmente con diversos menús que varían según la estación en el departamento de Nippes, para ofrecerles a las escuelas alimentos comprados a pequeños agricultores en la región. Para el año escolar 2016/2017, se determinó que el programa duplicará su alcance hasta llegar a 7.000 niños.

Un marco de trabajo sobre recursos para los alimentos escolares cultivados localmente

Los programas de alimentos escolares cultivados localmente pueden contribuir de manera significativa hacia el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 2 (acabar con el hambre, alcanzar la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover prácticas agrícolas sostenibles) y el ODS 4 (sobre la educación de calidad). En reconocimiento, varios gobiernos y organizaciones regionales, incluyendo a la Unión Africana y a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, comenzaron a incluir estas iniciativas en sus estrategias para alcanzar la seguridad alimentaria e implementar la Agenda de Desarrollo 2030.

A medida que más gobiernos nacionales inician y ponen a escala sus inversiones en los programas de alimentos escolares cultivados localmente, los asociados globales responden a las peticiones de asistencia técnica para conseguir programas efectivos, eficientes y de alta calidad. El WFP, con su propio Centro de Excelencia contra el Hambre (CoE, por sus siglas en inglés), ha unido sus fuerzas con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), la Global Child Nutrition Foundation (GCNF), la Partnership for Child Development (PCD), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Nueva Asociación para el Desarrollo Económico de África (NEPAD, por sus siglas en inglés) para crear un marco de trabajo sobre recursos para el diseño y la implementación de programas de alimentos escolares cultivados localmente liderados por los gobiernos.